miércoles, 23 de julio de 2014

Va de dragones

Acabamos de pasar unos días en Escocia y de recuerdo mis hijos se han traído un par de juguetes: G, un dragón de goma y B, un Nessie de peluche.

Los compró el Jefe, que es como le llamamos a mi suegro, en la tienda de un castillo del Lago Ness.

La elección fue complicada, primero elegimos el peluche y, cuando ya estaba pagado y embolsado, llegó mi hija con un libro de Brave en sus manos. La Rubia había cambiado de opinión demasiado tarde, chafando la entrega del regalo un poco-mucho (como ella dice).

Menos mal que luego no ha parado de jugar con él. Hemos jugado con Nessie a un montón de cosas pero principalmente a que era nuestro bebé. A veces B era su hermana mayor y a veces su mama. Teniendo en cuenta que Nessie es un peluche verde con pinta de dragón amistoso y boina escocesa con su correspondiente pompón blanco, lo del instinto maternal/fraternal, no lo termino de entender, pero bueno.

Para G no encontrábamos gran cosa en la tienda. El Jefe le dijo que no se preocupara, que ya encontraríamos algo en otro lugar.  Cuando nos íbamos, y siguiendo la premisa de que más vale pájaro en mano que ciento volando, decidió que se llevaba un dragón de goma.

El dragón y Nessie nos han acompañado todo el viaje, en el coche, en los restaurantes, por la noche, etc.

Estábamos montando en la barca que nos llevaría a través del Loch Lomond, cuando le pregunté a G si su dragón era escocés.

-No mami, es chino.

Y ya estaba yo pensando que maravilla de colegio, la cantidad de cultura que mis niños van asimilando, cuando se me ocurrió preguntarle:

-Y porque es chino?
-Mira mami, lo pone aquí, CHI-NA.

miércoles, 16 de julio de 2014

La fiesta

La invitación marcaba un sábado noche con una fiesta brasileña. La etiqueta requería camisas exóticas para ellos y colores luminosos para ellas. Mi querido esposo eligió una camisa de cuadros azules. Yo, sin embargo, me esforcé: vestido amarillo estilo Kardashian. Cuanto bien ha hecho esta mujer por sus congéneres, desterrando del Olimpo a las diosas rubias y lánguidas y dando opciones a las mujeres que, por caprichos del destino, Oh sorpresa! nacen con la melena negra, que no, no hay porque aclarar, y además, se atreven a alimentarse!

Pero volviendo al vestido, la verdad que era tan bonito y sentaba tan bien que decidí hacer un esfuerzo aún mayor, y tras una hora de ajetreo con el secador, el cepillo, el pintauñas, el colorete y el rímel, salimos por la puerta, mi exótico marido de la camisa de cuadros, y yo, en versión sábado noche.

Todo esto lo cuento, para daros el contexto de lo que sucedió después.

Caminábamos E y yo en dirección al coche. Bueno, siendo totalmente honestos, E caminaba y yo conseguía avanzar subida a unos zapatos diabólicos, pretendiendo no torcerme un tobillo o parecer ya borracha. Tenía mis cinco sentidos centrados en desplazarme y que resultara creíble que una es capaz de andar varios metros apoyando en el suelo únicamente la primera falange de los dedos de los pies, por lo que no me dí cuenta de lo que ocurría a mi alrededor.

Mi marido, sin embargo, se entretenía contemplando a una india bastante guapa que venía de frente, y con la que no estableció contacto visual, porque…  ella me miraba a mí. Al pasar justo por mi lado, y mientas E se metía en el coche, me dijo algo que me sorprendió bastante. Cuando subí al coche, E que había continuado pendiente de ambas, me preguntó intrigado:

-Que te ha dicho?
-Pues no te lo vas a creer pero...

Apologies for disturbing, but you are absolutely stunning tonight!

En la mitad mala de los treinta, que te piropeen por la calle, hace ilusión. No puede negarse. Pero en fin, que se disculpen por la intrusión antes de hacerlo, eso sí que no me había pasado nunca!!

Además normalmente sueles escuchar cosas menos elaboradas, tipo tía buena! Guapa! o alguna frase ya hecha y previamente catalogada para la ocasión. En caso de falta total de recursos o problemas comunicativos graves, te silban y ya.  Pero que te suelten: Estas absolutamente deslumbrante! Que puedo decir… me alegro que alguien aprecie el esfuerzo y a ver si E se apunta la frase!!!

No solo es la primera vez que me ha piropeado una desconocida por la calle, sino que también, ahora que lo pienso, es la primera vez que me  ocurre caminando junto a mi marido, aunque sospecho que el hecho de que fuera  una chica (muy mona) tiene mucho que ver, porque E, lejos de cabrearse se quedó encantado, sonriente y risueño y me decía orgulloso:

- Si escribes un post sobre esto, yo lo rubrico!

Hombresssssss……

jueves, 10 de julio de 2014

Despedidas

Dos niños del curso de G, se marchan de Londres, uno a Toronto y el otro a Colorado.

Los londinenses estamos acostumbrados. Nuestros amigos van y vienen y no hay nada que hacer. Siempre da un poco de pena, pero no profundizamos mucho más.

Es lo que hay y, aunque a mi marido se le pongan los dientes largos, pensando que distinta nuestra vida sería a los pies de las Montanas Rocosas, a mí me basta con darme un paseo por la City, para convencerme de que Londres es la ciudad de mis sueños.

La parte positiva de todo esto, es lo que achicas el mundo, o al menos tu percepción del mismo; con amigos asentados de la Costa Azul a Singapur, o de Canadá a Colombia, el mundo se te antoja mas pequeño.

Saber que cuentas con anfitriones a escala internacional, te cambia la perspectiva de tu viaje. No sólo vas a conocer lugares nuevos, si no que te van a mimar y agasajar y aconsejar, para que tu viaje sea óptimo y, con un poco de suerte, vuelvas.

No hay mejor anfitrión que el expatriado, o al menos el que un día lo fue. Solo ellos saben cómo hacerte sentir en casa, sin estar en tu casa.

Como a detallista no me gana nadie, preparamos unos paquetitos para decir adiós a los niños, llenos de recuerdos de Londres: Gomas de borrar con forma de cabinas telefónicas, y demás chorradillas que venden en las tiendas para turistas.

A la hora de escribir las correspondientes tarjetas, yo le decía a G:

-Pon: "Wishing you great days in Toronto".
-No, yo prefiero "Have lovely days in Toronto".
-Bueno. Vale. Ahora añade: Keep in touch!
-Y eso qué significa?
-Que aunque se vaya lejos, seguiréis siendo amigos.
-Bueno, entonces prefiero poner: I'll still be your friend.

Suena un poco raro, pero a ver quien se opone a la lógica y literalidad lingüística de mi hijo. Creo que lo de "Wishing" tampoco lo termina de entender.

Me voy dando cuenta, que no es que mi hijo sea sincero, es que de momento no comprende otra función del lenguaje que no sea atender a su estricta literalidad. Por ejemplo:

Ayer subiendo hacia el cole le comenté que me parecía que había visto a su amiguito L un poco triste en el acto de clausura del curso.

-Sabes G, creo que L está un poco triste por irse de Londres.
-Porqué?
-Pues porque aquí ha estado siempre su casa y aquí viven todos sus amigos, y ahora se va a marchar.
- ...
-Si hoy hablas con el de eso (cosa que dudo, porque aunque en miniatura, siguen siendo hombres) dile que Colorado es un sitio fantástico y que va a pasarlo genial ahí.
-Y cómo sé yo eso??? Yo nunca he estado en Colorado!!
-Colorado es un lugar precioso al lado de las montanas y estoy segura que a L le va a encantar.
-Mami yo también quiero ir a Colorado y estar cerca de las montanas!

Entiendo. Procura no comentarlo con tu padre!!

lunes, 7 de julio de 2014

El ultimo post lo perdi

Ando últimamente un poco despistada.

La semana pasada me equivoqué dos veces consecutivas de vagón en el metro, que tras ocho años viviendo en esta ciudad es injustificable.

El otro día mandé a mis hijos a lavarse los dientes antes de sentarse a cenar, lo cual a la nanny le hizo bastante gracia.

El viernes que trabajo desde casa, y no me podía equivocar de vagón, encontré una manera alternativa de meter la pata y, en lugar de borrar un mail irrelevante, borré absolutamente todos y cada uno de los emails de mi blackberry. Genial. Perfecto inicio de mi jornada laboral, y necesidad de elaboración en cadena de correos pidiendo a media humanidad que me reenviaran sus mails de la noche anterior.

En mi línea pero peor, vamos.

Desgraciadamente, entre todos esos emails estaba el borrador de un par de entradas para mi blog. Uno de ellos muy divertido de las conversaciones telefónicas de mis hijos. Se perdió para siempre, porque aunque tengo la idea en la cabeza, intentar volverlo a escribir igual, me da muchísima pereza.

Así que desde entonces intento ir muy concentrada por la vida. Llevo dos días sin meter la pata, voy a pensar como lo celebro/cerebro.

Por la cuenta que me trae voy a ir escribiendo trocitos de conversaciones que me han hecho gracia:

-G, llamamos a los abuelos para que te feliciten por tu santo?
-No, mejor luego.
-Pero es que si no se va a hacer muy tarde.
-Buenooo, pero diles que pocas preguntas!


A G:-Hola cosa bonita
-Mami, yo soy un cosa bonito.

Ya os iré escribiendo alguna mas.

miércoles, 25 de junio de 2014

Los besos con mis hijos

Besos de repetición.
Besos sonoros.
Besos para que tengas un buen día.
Besos de buenas noches.
Besos de despedida.
Besos de consuelo.
Besos homeopáticos.
Besos-termómetro.
Besos de mariposa.
Besos de esquimal.
Y desde el otro día, besos de vaca!

Los besos de vaca son la última gamberrada de B. El otro día, me dijo:

-Mami ven, que te voy a dar un beso.

Lo cual, conociéndola, me genero bastante suspicacia. Aun así le coloque mi mejilla a su alcance.

La muy cochina me soltó un lengüetazo y se rio de su ocurrencia, si es que la broma más antigua del mundo se puede calificar de ocurrencia.

- B me has dicho una mentira! Eso no ha sido un beso!
- Si mami, es... un beso de vaca!!

El día que yo pueda tener la última palabra en esta casa de resabidillos, voy a hacer una fiesta!

jueves, 19 de junio de 2014

World Cup Day

Reconozco que ha sido duro.

El cole de G hoy hacía una jornada especial futbolera, y cada niño debía llevar la camiseta de su equipo. Hoy! Justo tras haber mandado a casa a los campeones del mundo ayer mismo.

Supongo que nuestros compatriotas –no expatriados- estarán sufriéndolo en compañía, lamentándose en equipo y consolándose entre ellos con recuerdos de viejas victorias. Pero ay aquí! Aquí la derrota es mucho más cruel.

Entrábamos por la puerta del cole sin camiseta de España –que no tenemos-, pero luciendo la del Arsenal… nuestro nuevo equipo desde que la clase de G se interesa por el futbol. Un poco chapuza, pero vaya, en mi línea.

El primero ha sido Louis, nuestro amiguito neozelandés, quién nos recordaba el resultado del partido con Chile. Por supuesto Lucas, el americano también se nos ha acercado con la misma cantinela. Y no sé quien más, porque ahí he dejado a mi hijo, frente a su clase en la que no hay ni un solo español, para recibir condolencias por parte de los representantes mas jóvenes de México, Austria, Rusia, China, Italia, Francia, Inglaterra, Grecia ...

Pobrecín. Suerte que nos ha salido un poco chaquetero, y él, medio español, medio inglés, la semana pasada iba animando a Holanda e Italia, aunque creo que en parte era pose…

Por otro lado, me temo que en el cóctel de nacionalidades que maneja esta ciudad, el patriotismo no es del todo comprendido entre los pequeños. Sin ir más lejos, hace dos años, en las olimpiadas, mi hijo animaba al equipo "de Londres". Lo tiene claro!

En cuanto a mí, he entrado a la oficina pidiendo a mis compañeros que se ahorraran los comentarios, que ya había tenido mi dosis en el cole de G, pero claro, no me han hecho caso.

martes, 17 de junio de 2014

Bad hair day

Creo que no hay traducción literal al español. En inglés Bad Hair Day no sólo hace referencia a que tu pelo este indomable, sino mas bien uno de esos días en que todo se va torciendo con efecto dominó.

Obviamente la superficialidad de la connotación implica que ninguna de las cosas que te pasan son importantes, sino más bien inoportunas. Digamos que tu día está condenado a la adversidad, y desde el momento uno, véase, en el baño con tu peine, nada va a parecer salirte bien o como quieres o alineado con tus expectativas.

Para empezar sales a la calle con un pelo imposible y a partir de ahí un cumulo de despropósitos te va ir alegrando la jornada.

Y si, B tuvo ayer el primer Badhairday de su vida, en paralelo al de su madre.

Habíamos llegado la noche anterior de Madrid con dos horas de retraso. Fin de semana relámpago -con bautizo incorporado- que apenas nos dejo un segundo libre. Nos quedamos con la sensación de haber aterrizado, parpadear y encontrarnos de nuevo en el aeropuerto, esta vez de vuelta a casa.

Llegamos bastante tarde, los niños exhaustos, nosotros cansados, todo el mundo a todo correr a la cama y mañana será otro día!

Efectivamente, el despertador nos avisó y le ignoramos en equipo, pensando que teníamos el tiempo bajo control.

Y todo iba bien, hasta que Oh misterio! la bolsa de deportes de G no aparecía. Imprevisto matutino que desmonta mi ecuación mental de aproximación extrema al cálculo de minutos en los que puedo prepararme y prepararlos para salir de casa con todos los bártulos (y todos los niños) en dirección al colegio.

Escaneo la totalidad de la casa, que suerte que no es grande, para comprobar que, aunque me empeñe en abrir siete veces la misma puerta del mismo armario, Oh sorpresa! la dichosa bolsa no va a aparecer ahí!

Y el reloj: tic tac, tic tac...
Y mis nervios: tic tac, tic tac, booom!
Y mi marido: tu vete a la ducha que ya la busco yo!

Prueba no superada. Decidimos que no se va a acabar el mundo porque G no haga gimnasia. Total, tose un poco.

Y E sigue encargándose del resto de los quehaceres, incluido el pelo de mi hija, que aparece en el quicio de la puerta de casa, caracterizada de espantapájaros con horquilla. Lo de la horquilla en ese pelo, total. La obra de arte de mi marido es de un Llongueras trasnochado inigualable.

-Bueno, no importa, siempre va monísima y todo el mundo puede ir de vez en cuando con el pelo a lo loco y ... y mancha aun fresca de pasta de dientes en el jersey del cole. :(

Resignación. Al menos ella va con el equipo de gimnasia, no como su hermano. Uno de dos, algo es algo.

Salimos de casa, mi hijo en uniforme y tosiendo, el espantapájaros en chándal y la madre de las criaturas que ha cepillado su pelo hasta la altura del coletero. Por las prisas, se entiende.

Miro el reloj, y contemplo con satisfacción que no llegaremos tarde. Ole! Me voy creciendo y hasta les doy conversación -en plan maja- a los niños.

El espejismo de haber encauzado el día me dura hasta que llegamos al colegio, que Mrs. Fletcher mira a B horrorizada y me dice si no recordaba que HOY era la sesión de fotos de la clase.

- Upppsssss, lo siento, me he olvidado de traerla con el vestido del uniforme!
-No te preocupes por el vestido, pero por favor - y me mira implorando- puedes hacer algo con su pelo?

Desde luego esta vez me he superado! Me ahorro el disgusto y pienso que igual si hablo con el fotógrafo, podemos apañar el resultado tirando de photoshop, mientras me quito mi goma para ponérsela a B consiguiendo una espectacular coleta llena de bollos para ella y una melena de leona para mí.

Oe! Sólo me falta que aparezca el jardinero.

Nota: Por supuesto el equipo de gimnasia de G, nunca llego a casa el viernes, si no que se quedo olvidado en clase.