miércoles, 10 de septiembre de 2014

8 apellidos vascos

La vimos. Nos reímos y echamos la cuenta de lo vasco que era E.

Reconozco que mi marido despista, sus seis (o así, que nos llevo un rato el recuento) apellidos vascos se acumulan tras el primero franco-alemán y el segundo italiano.

Y resulta que es vasco. Del mismo San Sebastián, oiga. Y si hay algo de herencia ítalo-francesa, deben ser genes recesivos, porque nadie lo diría. Yo en su momento me hice ilusiones. Incluso, durante algún día pronuncie sus apellidos de acuerdo con su lengua de origen. Que para eso una sabe idiomas. Pero no.

Ya me lo vino a explicar, y rapidito. Que no, que a pesar de tener un nombre muy europeo y un aspecto bastante nórdico, él era vasco. Y era verdad.

Y sí, al ver la peli, lo que tras una década de matrimonio había aceptado -con un poco de resignación inicial-, pues: lo he entendido!  

Ahora podría continuar la entrada parodiando a los vascos en general y a mi querido esposo en particular. Pero he pensado que no. Por dos motivos: el primero, que la peli ya lo hace estupendamente, y el segundo, que a E salir en mi blog no le gusta nada, así que me voy a ahorrar la sátira, y de paso la crisis matrimonial!

Eso sí, no puedo terminar sin mandar besos especiales:

Uno a mi cuñada G, de Bilbao -léase con acento-, que tiene siete apellidos vascos, y que tras echar la cuenta en una cena bien regada con vino, mi marido la consolaba, diciéndole, que no se preocupara, que no se le notaba NADA que le faltaba el octavo.

Otro a mí cuñada P,  “outsider” como  yo.

Y el último y súper especial a mi padre, un chico del sur –del mismo Vitoria-, que consiguió colar un apellido vasco dentro de mis ocho. Tabla de salvación hasta que P llego al clan, y formamos una minoría cualificada!

No hay comentarios:

Publicar un comentario